Un preso latino murió a los 31 años en la cárcel de Nueva York donde estaba cumpliendo sentencia por matar a balazos a su vecino en Yonkers. Irónicamente su muerte se produjo un día antes del tercer aniversario del homicidio.

Terrence González murió a los 31 años en la cárcel de Nueva York donde estaba cumpliendo sentencia por matar a balazos a su vecino Lateef Butler en Yonkers.

En febrero pasado Gonzáles fue sentenciado a entre 25 años y cadena perpetua por el crimen sucedido en 2020. Fue hallado muerto en Elmira Correctional Facility a fines de junio, pero la noticia no se divulgó hasta el viernes y los funcionarios de la prisión estatal aún están esperando los resultados de la autopsia de la Oficina del Médico Forense del condado Chemung para establecer la causa del deceso.

Irónicamente su muerte se produjo un día antes del tercer aniversario del homicidio de Butler sucedido el 24 de junio de 2020, destacó el portal LoHud.

El juez del condado Westchester, George Fufidio, impuso la pena máxima de prisión a González, quien le disparó a Butler cinco veces afuera de su edificio de apartamentos en 354 Nepperhan Ave. y fue arrestado poco tiempo después en un parque cercano después de deshacerse del arma allí.

El jurado rechazó el reclamo de legítima defensa. González fue sentenciado el 16 de febrero de 2023 y enviado a la prisión Elmira una semana después.

Como en la mayoría de los casos penales, el abogado de González presentó un aviso de intención de apelar. Eso significa que se espera que la condena sea revocada o anulada como resultado de la muerte de González porque no había agotado sus apelaciones.

Con él suman cinco reclusos muertos en esa cárcel este año, incluido un suicidio y otro por causas naturales, según registros del Departamento Correccional y Supervisión Comunitaria del estado (DOCCS). La causa de la muerte de González y otras dos presos figura actualmente como desconocida.

La violencia doméstica es frecuente en Nueva York y Jerseyentre parejas, parientes, vecinos y compañeros de vivienda. La semana pasada, tras ser buscado durante seis meses, un hombre fue detenido como sospechoso de matar a balazos a su compañero de vivienda en el apartamento que compartían en Harlem (NYC), en una aparente discusión por un refresco.

En agosto una madre murió atacada a martillazos por su roommate, quien dejó a sus dos niños gravemente heridos en Brooklyn (NYC). En julio un paciente que intentaba recuperarse en un centro de rehabilitación de drogas en El Bronx (NYC) murió 11 días después de que su compañero de cuarto lo golpeara mientras dormía.

En mayo un hombre fue arrestado como sospechoso de haber degollado a otro dentro de su apartamento en Inwood (Alto Manhattan, NYC). En abril un hombre de 62 años fue arrestado como sospechoso de apuñalar fatalmente a su compañero de vivienda en Brooklyn. También ese mes un sospechoso se entregó a la policía como presunto responsable de balear a su vecino en El Bronx. Otro hombre murió al regresar a casa tras pasar 11 días hospitalizado después de ser atacado a cuchilladas por su vecino hispano en ese mismo condado.

En marzo una mujer mató a cuchilladas a su vecino, un joven de 27 años padre de dos niños, durante una supuesta discusión por ruido en un edificio en El Bronx. A fines de enero un hombre de 62 años fue asesinado en su apartamento en El Bronx y su compañero latino de vivienda fue detenido como sospechoso.

En diciembre un ex convicto de 46 años se entregó a la policía como sospechoso de dispararle fatalmente a su vecino en medio de una larga discusión sobre el ruido que hacía en su residencia en El Bronx. También ese mes una joven modelo de 27 años murió apuñalada por su compañera de habitación en un refugio en Midtown Manhattan porque al parecer estaba escuchando música a alto volumen.

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Por admin

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