Las Fiestas del Pilar transforman Zaragoza en un escenario de tradición, y la mejor manera de prolongar la celebración en casa es con un plato de pollo al chilindrón, otra de las joyas del recetario aragonés junto al famoso ternasco. El ayuntamiento de Zaragoza lo describe en su página web como uno de los platos «más antiguos de la cocina aragonesa», y desvela su fórmula ganadora: una salsa de tomate, ajos, cebolla, pimiento, vino blanco y jamón de Teruel que da carácter a la receta que maños y visitantes degustan año tras año en estas fechas señaladas.
Para los que quieran animarse en la cocina, la versión del portal Aragón Alimentos firmada por Carmelo Bosque —el chef del Lillas Pastia de Huesca que dirigirá la cena de la próxima gala de la Guía Michelin— marca el camino: se doran las piezas de pollo en cazuela, se reservan, y en la misma grasa se pochan ajo, cebolla y pimiento; se añade el jamón de Teruel troceado y el tomate, y cuando el sofrito gana cuerpo, entra el vino blanco. El pollo regresa a la cazuela para cocerse despacio, absorbiendo una salsa densa que pide pan para mojar. El plato no solo alimenta el alma festiva: el pollo es una proteína de alta calidad —destacada cuando se consume sin piel—, aporta magnesio para el sistema nervioso y la formación de masa ósea, y por su bajo contenido en grasa y calorías encaja en dietas de pérdida o mantenimiento de peso, según datos de la Fundación Española de Nutrición (FEN) por cada 100 gramos de porción comestible.
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