Lunes: llegada con agenda cargada
Delcy Rodríguez aterrizó en Nueva York en la madrugada del lunes 21 de septiembre para representar a Venezuela en la Semana de Alto Nivel de la 81.ª Asamblea General de la ONU, una agenda que incluye energía, deuda y minería en conversaciones con instituciones financieras internacionales (Dossier Venezuela). Ese mismo día se reunió con el secretario general António Guterres, ante quien firmó el libro de visitas expresando su esperanza de que la Asamblea «fortalezca el multilateralismo en procura de la paz y estabilidad mundial» (La Prensa NI).
Martes: la protesta y el encuentro con Trump
El martes fue el día de mayor tensión. Por la mañana, cientos de venezolanos del área triestatal se concentraron en la Plaza Dag Hammarskjöld para repudiar su presencia, con pancartas, cánticos y exigencias de elecciones libres y liberación de presos políticos, pese al falso rumor —atribuido a plataformas del régimen— de que ICE estaría vigilando la zona.
Por la noche, a las 19:40, estaba previsto su primer encuentro personal con Donald Trump, al margen de una recepción de líderes: la primera cita entre mandatarios de ambos países en más de once años (El Universal). Mientras tanto, Trump se ufanaba ante la Asamblea General de la operación que capturó a Maduro y de los acuerdos petroleros «históricos» posteriores.
Las voces del rechazo
Los manifestantes articularon su indignación en testimonios contundentes. «Delcy Rodríguez no llegó a Nueva York hoy sola. Llegó acompañada de muchas complicidades políticas, ideológicas y hasta económicas», dijo el activista Yonatan Matheus, mientras Lorenzo Colón denunciaba la contradicción: celebrar la extracción de «un dictador atroz» y darle la mano «a una de sus secuaces».
Miguel Lorenzo,brooklynita desde hace una década, resumió el sentir general: «Le estamos diciendo al presidente Trump que no hizo el trabajo completo».
El contraste geográfico
El simbolismo no pasó desapercibido: Rodríguez comparece en la ONU mientras Maduro —que asistió a la última Asamblea de un jefe de Estado venezolano en 2018— permanece detenido en una prisión federal a pocos kilómetros de la sede (DW).
Jueves: la próxima batalla
La semana no termina ahí: Rodríguez tiene previsto pronunciar su alocución ante la Asamblea General, y la comunidad venezolana ya prepara una nueva protesta en la Gran Manzana para ese día, decidida a mantener la presión mientras Washington y Caracas estrechan su «luna de miel» petrolera (El Diario NY).
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