La Policía de Nueva York investiga la muerte de Julia, una niña de 2 años que cayó la noche del martes 3 de noviembre desde una ventana del quinto piso de un edificio de El Bronx, ubicado en East 138th Street, en el vecindario de Mott Haven. El caso, que se mantiene abierto, podría convertirse en una advertencia sobre los riesgos de las instalaciones domésticas improvisadas.
La hipótesis principal, difundida por CBS News New York, indica que la pequeña consiguió retirar los paneles laterales de plástico tipo acordeón que cubrían el espacio junto a una unidad de aire acondicionado instalada en la ventana, y que tras atravesar el hueco cayó hacia un callejón en la parte trasera del inmueble.
El superintendente del edificio, José Sosa, fue la primera persona en llegar al lugar y encontró a la niña tendida boca abajo, sin signos de vida. Su testimonio aportó un elemento clave sobre la instalación del equipo: los paneles que llenaban el espacio entre el aparato y el marco de la ventana estaban sujetos únicamente con cinta adhesiva, y la propia familia había instalado el aire acondicionado por su cuenta.
Los servicios de emergencia trasladaron a la menor al Harlem Hospital, donde fue declarada muerta. La Policía indicó que, hasta ahora, no sospecha de la comisión de un delito, y que la revisión del lugar permitirá establecer las circunstancias precisas de la caída, pues todavía no se ha difundido una reconstrucción técnica completa de la instalación.
La familia rompió su silencio para transformar el luto en un mensaje de prevención. «Ella ya no estaba. Estaba fuera de la ventana. No podía creerlo. Ahora, mi bebé ya no está y no puedo traerla de vuelta», relató Thessa Wilcox, la madre, mientras el padre, Chayanne Polanco, pidió a otras familias que no den por sentado el tiempo con sus hijos: «Asegúrense de decirles que los aman todas las noches. Abrácenlos».
En el punto donde cayó Julia, entre los edificios, vecinos y familiares levantaron un memorial con flores, veladoras y un globo que recuerdan a la niña. El accidente subraya un riesgo doméstico que suele pasarse por alto: una ventana con un aire acondicionado no es una barrera segura para un niño, y los paneles laterales de estos equipos no reemplazan las protecciones diseñadas para impedir caídas. En viviendas con menores, los aparatos deben instalarse conforme a las instrucciones del fabricante, con los elementos laterales firmemente sujetos, con dispositivos de seguridad en las ventanas que no bloqueen las salidas de emergencia y manteniendo los muebles alejados de las aberturas.