Hay momentos en los que pensamos demasiado, buscamos respuestas por todas partes y aun así no sabemos qué hacer.
A veces la respuesta no llega cuando nosotros queremos, pero eso no significa que Dios no esté escuchando.
Quizás hay cosas que todavía no podemos entender porque la historia aún no ha terminado.
Por eso, si hoy tienes algo que te preocupa, háblalo con Dios.
No necesitas palabras perfectas. Dile simplemente lo que sientes.
«Señor, no sé qué hacer, pero confío en Ti.»
Haz tu parte. Trabaja, lucha, aprende, toma decisiones y sigue adelante.
Pero aquello que ya no puedes controlar, entrégaselo a Dios.
No permitas que la preocupación por el mañana te robe la paz de hoy.
Tal vez todavía no puedes ver la respuesta, pero eso no significa que no exista.
Sigue caminando. Sigue creyendo. Sigue orando.
Y cuando no entiendas lo que está sucediendo, recuerda:
Queremos controlar el tiempo, las circunstancias, las oportunidades y hasta lo que ocurrirá mañana. Pero llega un momento en el que debemos reconocer que no todo está en nuestras manos.
Dios también está presente en los capítulos que todavía no comprendes. 🙏✨


