Una tragedia sacudió esta mañana al vecindario de Williamsburg, en Brooklyn, cuando un niño de 9 años perdió la vida tras ser atropellado por un autobús escolar en la intersección de Lee Avenue y Lorimer Street. El accidente ocurrió alrededor de las 9:07 a.m., en un momento en que el autobús, que al parecer realizaba su ruta habitual de recolección de estudiantes, giró en la intersección y embistió al menor, quien intentaba cruzar la calle. Según testigos, el conductor, un hombre de 49 años, inicialmente abandonó el lugar del accidente, pero regresó minutos después, posiblemente tras ser alertado por personas que le indicaron que había atropellado a alguien.
El niño fue trasladado de urgencia al Hospital Woodhull, donde los médicos intentaron reanimarlo sin éxito. Las autoridades no han revelado la identidad del menor ni si estaba acompañado por un adulto en el momento del accidente, mientras trabajan para notificar a su familia. Hasta el momento, no se ha confirmado si el autobús transportaba otros estudiantes, ni si el conductor se encontraba bajo los efectos de alcohol, drogas o distraído por el uso del teléfono, factores que serán investigados a fondo.
Este trágico suceso se suma a una serie de accidentes viales en Nueva York que han involucrado a autobuses escolares y han cobrado la vida de menores en los últimos años. En febrero de 2026, Amira Aminova, una niña de 11 años, murió atropellada por un autobús escolar en Brooklyn, un caso que fue captado en video y que generó una ola de indignación en la ciudad. En 2025, una joven de 24 años falleció al chocar su auto contra un autobús escolar, y en 2024, un niño de jardín de infantes y su madre murieron atropellados por un minibús escolar en Mamaroneck, condado Westchester.
Ante esta preocupante tendencia, las autoridades han recordado la importancia de extremar las precauciones al cruzar calles, especialmente en zonas escolares, y de respetar las normas de tráfico. Además, han instado a los conductores de vehículos escolares a redoblar su atención al volante y a cumplir con los protocolos de seguridad. Medidas como la Ley de Sammy, que reduce los límites de velocidad en zonas escolares, y la Ley Angélica, que busca mantener fuera de las calles a conductores reincidentes, han sido implementadas para mejorar la seguridad vial, pero casos como este demuestran que aún hay mucho por hacer.


